Cada una de estas obras ha sido creada en un momento muy concreto, desde un lugar muy concreto dentro de mí.
Por eso no hay dos iguales, ni podrían serlo.
Cuando pinto, no busco que algo “quede bonito”. Más bien dejo que la pintura ordene, que baje información, que se exprese algo que muchas veces ni yo misma sabría explicar con palabras.
Todas las obras están trabajadas y calibradas energéticamente.
Para mí, esto es importante porque no es solo lo que ves, sino también lo que se mueve cuando convives con ella.
Si una te llama, confía en eso.
Normalmente no es casual.